PRIMERAS LUCES

13 de junio, 2014 - Making-off - Comentar -
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     22:30 horas. A la salida del despacho.


      - ¡Cómo no vas a ir! ¡Si llevas días esperando la nieve y preparándote! Ni cansado, ni nada. ¿Sabes qué es lo que vamos a hacer?  Ahora mismo pasamos por el guarro, comemos algo y coges unos bocatas. Duermes un rato y sales para allá.


      Dicho y hecho. Esas fueron las palabras mágicas que me aportaron toda la energía que necesitaba. Así lo hicimos. Cenamos unos clásicos de torrezno (o similares, no recuerdo) con sendas cañas de tubo y para llevar, mi preferido: doble de moruno en bocata.


      02:00 horas. Suena el maldito despertador.


      A pesar del sueño, me cuesta levantarme aproximadamente una cuarta parte de lo que me cuesta normalmente para ir a trabajar. Ya tenía los cachivaches preparados, así que en marcha. Besito a Silvi. "Vete con cuidado porfa. No te preocupes, voy con cuidado. Además llevo material como para resolver una emergencia en el Himalaya... ¡y sé cómo utilizarlo!" (Esto es importante decirlo con seguridad, así se quedan más tranquilos en casa).


      En fin, que con más sueño que conocimiento salgo hacia Vidrieros. No hace mala noche, al menos para cómo ha estado haciendo los días pasados. Así que, podría ser "la noche".


      Conduzco sin sobresaltos hasta llegar a la “ruta de los pantanos”, donde me mantienen bien despierto al volante varios corzos, vacas, caballos y un ciervo grandón, que en cada curva se van espantando a mi paso. Como hay zonas con hielo, voy despacito y tienen tiempo para salir pitando entre las sombras del bosque.


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      04:30 horas. Llegada a Vidrieros.


      Aparco en la placita, al lado del bar de Aurelio "El Lago". Por cierto, base de operaciones en alguna otra ocasión, ¡muchas gracias!. ¡Qué extraño estar allí tan solo y a esas horas!. Me pongo la mochila y toda la aparamenta sin pensarlo mucho, y tiro para arriba.


      Es un paseo agradable. Camino solo, bajo una noche no muy fría y sí muy estrellada, a la luz del frontal porque apenas hay Luna. Pero también es un paseo duro, más de lo que había calculado. Hay bastante nieve recién caída y me hundo hasta la rodilla en muchas zonas.


      Tengo que subir aparte de mi peso y el material habitual de montaña, todo la cacharrería fotográfica. Además de ropa de abrigo, botas invernales, crampones, piolet, termo de 750 ml con caldo de pollo, el bocata del Trompi y agua..., el trípode, mi anterior cámara EOS 50D, un par de baterías, el 17-85, el 70-200, el 50 mm... y el resto de utensilios. ¡Ah!, y un pequeño botiquín de "porsiacaso", que hasta ahora sólo he usado para tiritas y algún que otro Almax. Espero que siga así, incluso mejorar en lo del Almax.


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     06:30 horas. Parada en el chozo de Mollorente.


      Paro a repostar en el chozo. Barritas, chocolatinas y me enchufo los crampones. Casi más por no llevarlos a cuestas que porque hicieran falta. La nieve estaba tan "ahí-ahí" que habría sido mejor subir con raquetas, pero no iba a volver al coche a por ellas, no señor.  En este punto veo que estoy subiendo más lento de lo calculado, y que empieza a clarear. ¡Ay, que después del palizón no llego!... ¡meca! ¡cómo que...! ¡para arriba como un demonio!


      Los últimos tramos ya cerca de la cima se hacen duros. Me quito los crampones porque hay mucha roca sin cubrir y veo que al final todavía me tropiezo. ¡Oh, sorpresa!, una pareja de rebecos en la cima. Me dan los buenos días y desaparecen. ¡Cachis! No llevaba a mano ninguna cámara pero oye, es que si voy a amaneceres, voy a amaneceres.


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     08:00 horas. Cima del Pico las Huelgas, 2.221 m.


      ¡Por fin llego! Con bastante claridad, pero con el sol aún oculto al Este por la Sierra de Peñalabra. Así que, casi sin tiempo de respirar, saco los aparatos, monto el trípode, la cámara y el objetivo, y lo dirijo hacia el otro objetivo: el Pico Curavacas, que se ve precioso desde aquí. Tengo justo dos minutos para comer una barrita de cereal que llevaba en el bolsillo, mientras por fin llega el momento y empieza el espectáculo.


      Tengo que reconocer que mi idea desde un principio fue retratar el Pico Curavacas con un objetivo angular, pero me sorprendí al ver que la luz resultaba mucho más atractiva en el Espigüete. Así que, ningún problema. Como tenía la cima que parecía un mercadillo de fotografía, después de retratar al primero, cambié de objetivos y retraté al segundo. De ahí salió la foto culpable de todo este rollo.


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      09:00 horas. Descanso merecido.


      Tras romperse la luz del amanecer contra las montañas y haber capturado de mejor o peor modo el momento, los músculos se relajan. Abro el termo y pruebo el caldo calentito y humeante. Como no soy escritor, no sabría qué palabras describirían mejor este instante maravilloso y reponedor. Después, desenvuelvo el premio de la jornada, mi doble de moruno en bocata.


         Realmente debo de ser muy mal escritor. Tampoco encuentro palabras para este segundo instante maravilloso. Después de este rato, me doy un breve paseo por allí cerca. A ver si veo el Pozo Oscuro, a ver si distingo el Naranjo, a ver dónde queda Peña Redonda… estas cosas, lo que viene siendo “pensar en la siguiente”.


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     Hago alguna que otra foto más del entorno, termino el caldito y me preparo para bajar. Como me suele ocurrir cuando estoy en estos sitios, no me apetece un carajo irme. Inicio el descenso con sol y muy buena temperatura, va a ser un día caluroso aquí arriba. En la primera parte la nieve está aún dura y se baja bien. Más adelante se pone la cosa peor y cuesta más andar. No obstante, bajo tan contento con la experiencia vivida.


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      11:30 horas. Vuelta a la civilización.


      Al cabo de un buen rato llego a Vidrieros de nuevo. Sólo pasea por la calle algún gato curioso y Aurelio todavía no ha abierto, así que me quedaré con las ganas de saludarle. Me aseo de un modo más bien espartano en la fuente de la plaza, y me pongo la ropa “de vestir”, vaqueros, camisa, jersey... ya que de vuelta a Palencia tengo que pasar por una obra que me queda de camino, para rematar la mañana.


      Antes, me queda una parada técnica en Guardo para re-desayunar y llamar por teléfono a casa. "¡Todo OK! ¡Luego os cuento!" El resto del día continúa de forma más normal, sobre todo después de la ducha y un poco de siesta. Eso sí, con unas sensaciones inolvidables y unas imágenes que permanecerán mucho tiempo en mi retina, algunas incluso las puedo compartir.


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Primeras luces

60x45 cm.  Canson Platine FR, protección doble Hahnemühle

Junio de 2014


4º Premio en el XXV Certamen de Fotografía de la Diputación de Palencia

Portada del Calendario Oficial 2015 de la Dipuatación de Palencia

1er. Premio votación popular y portada de la Guía de Turismo de Palencia